Todos los seres pensantes del universo visitan constantemente el planeta; ustedes son como una flor rara que se encuentra en un planeta distante llamado Tierra. Todos quieren estudiarla, investigarla, palparla, verla y olerla. Por eso ustedes son cuidados, intocados y preservados por los mundos superiores. La miel de sus pensamientos es de una calidad extraordinaria; ella nutre a los mundos superiores y, cuando lo hace, esos mundos crean las más maravillosas ideas universales.
Están llenas de un contenido llamado experiencias y vivencias, y que es tan profundo que otras realidades no logran alcanzarlo. Así como ustedes emanan los más extraordinarios pensamientos positivos, también pueden emanar los más degradados, bajos y enfermos pensamientos negativos. Este desequilibrio no nos ataca, porque nosotros no tenemos esa mezcla energética.
Siempre nos están sorprendiendo; cuando pensamos que todo está resuelto y entendido, nos encontramos con nuevas respuestas. Así, pues, continuamos estudiándolos, porque ustedes son impredecibles
Cuando uno de ustedes trasciende, significa para el universo un alimento extraordinario de conocimiento y entendimiento. Ustedes llegan a nuestra realidad como grandes maestros, enseñándonos y transmitiéndonos todas sus experiencias y vivencias.
Todos aprenderemos de todos, todos somos maestros de todos, es un círculo sin principio ni fin.
Muchas energías-pensamientos universales se encarnan en su mundo solo por la posibilidad de sentir en mente propia las experiencias y vivencias del hombre-planeta Tierra. Esta tarea demanda un gran sufrimiento, porque tienen que encarnar en una energía distorsionada; solo de esta forma las dimensiones superiores podrá comprender y amar a sus hermanos que se encuentran en las realidades densas.
Cuando dos seres se encuentran frente a frente, los dos emanan diferentes energías-pensamientos. Si los centros y zonas de uno están vibrando en notas altas y los del otro en notas bajas, se producirá un choque energético de rechazo. Como ustedes no tienen el conocimiento de lo que está sucediendo, lo atribuyen a la antipatía, porque la persona no es simpática y la amistad no se produjo. Si sucede lo contrario, entonces la persona es muy simpática. Lo ideal sería que los dos tuvieran el conocimiento de lo que sucede, pues encontrarían el equilibrio para un buen entendimiento. Por eso los seres del planeta Tierra no se entienden: todos vibran en diferentes grados, y al no trabajar con la zona y centro adecuados, se dejan llevar por la percepción de los sentidos externos o por el instinto y sensación de simpatía y antipatía, atracción y rechazo, agradable y desagradable.
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